Las primeras dos horas de vida de tu hijo son muy importantes, ¿sabes por qué?

Posted by QiPoint
7
January

El parto es el momento más importante de nuestra vida y el más esperado por los papás: conocerán a su bebé.

Tras el parto, la comadrona seca al bebé y vela para que no pierda calor. El mejor lugar para colocarlo, tras su llegada al mundo, es sobre su mamá, en contacto piel con piel. Madre e hijo llevan nueve meses esperando ese momento… no debe ser interrumpido, excepto que la mamá o el bebé presenten una emergencia médica o corran peligro. Ése primer contacto debe ser respetado por el personal sanitario y es una prioridad tanto si el bebé ha nacido por cesárea como si la mamá no quiere dar de lactar.

Los mamíferos son todos así: cuando nacen, la cría busca a la madre, se huelen y se crea el vínculo. En el mundo animal, si separas a las crías mamíferas de su madre nada más nacer, la madre es incapaz de reconocerlas horas después y las rechaza. Por lo tanto, el contacto y el olfato, se relacionan con la vida de las crías.

En las dos primeras horas tras el parto el bebé estará en un estado de alerta en beneficio de su supervivencia. Serán un período de transición-adaptación del neonato: pasa de un medio acuático, oscuro, cálido y con alimentación continua a otro totalmente hostil: aéreo, iluminado, frío y donde alimentarse implica un esfuerzo. Es un momento de estrés para el cual sólo hay un antídoto: el contacto materno. El regazo materno es una prolongación de la acogida que él sentía en el útero. Su nuevo “cordón umbilical” es la lactancia por donde no sólo recibe alimento, sino también amor.

¿Sabías qué tras el parto la mamá tiene el nivel de endorfinas más alto de su vida? Y si la mamá lo tiene, su hijo también, ya que las endorfinas pasan a través del cordón umbilical. Este subidón de hormonas del placer hacen que disminuyan los dolores del parto, minimiza el estrés en el bebé y provocan apego, dependencia y enamoramiento visceral entre la madre y el hijo.

El neonato reconoce la voz y el olor de su mamá y busca su mirada. La subida de endorfinas favorece el encandilamiento… se ha iniciado la magia del vínculo madre-hijo.

 

¡La naturaleza es tan sabia! Los bebés humanos son los mamíferos más dependientes, no pueden sobrevivir sin un adulto que los cuide y alimente.

Tras el parto, el bebé está en un estado de alerta tranquila: ojos abiertos, despierto y con una actitud de búsqueda… Gracias a este estado puede interactuar con su mamá e iniciar el amamantamiento de forma espontánea.

Además, tras el parto se incrementan los niveles de noradrenalina y oxitocina que estimulan el vínculo y despiertan el olfato, uno de los sentidos más desarrollados del bebé al nacer.

Es un momento crucial para el inicio de la lactancia. Mediante el olor y la reptación alcanzan el pecho de la mamá, sabe que su única manera de sobrevivir es lactando. El estado de alerta tras el parto le permite succionar y ayudar a que el cuerpo de su mamá inicie todos los mecanismos biológicos para que se estimule la producción de leche. Además, la succión temprana favorece un agarre correcto, sin interferencias de tetinas o chupetes, previniendo la grietas del pezón.

Es en este transcurso cuando el contacto piel con piel inmediato y sin interrupciones permite completar la primera toma de leche y finalizar así el periodo de alerta tranquila del neonato.

 

En la mujer las dos primeras horas tras el parto se llaman puerperio inmediato. En este tiempo la comadrona controla que el útero se contraiga correctamente para evitar sangrados post-parto. Si dejamos que el bebé “cumpla con sus funciones” y succione el pecho de la madre, esa primera toma de leche inducirá un fuerte pico de oxitocina que contraerá el útero previniendo el sangrado (causa frecuente de muerte materna). El bebé vela por la supervivencia de su madre: si ella está bien, él estará mejor.

La Naturaleza es demasiado perfecta, no es caprichosa, tiene razones poderosas para dejarle llevar su curso si se trata de un parto sin complicaciones.

 

Tras estas horas de contacto íntimo e intenso, el bebé ha cumplido su misión de vida: ha nacido, ha reconocido a su madre, la ha enamorado, ha intentado garantizar su supervivencia y puesto en marcha los mecanismo de producción de leche… No puede pedir más, solo estar tranquilo con su TODO: su mamá.

 

Los estudios científicos avalan que la no separación de la madre y el bebé y, el contacto piel con piel tras el nacimiento, son el mejor comienzo para la lactancia, disminuye las hormonas del estrés en la mamá y el bebé y, éste, puede regular mejor la temperatura y los niveles de glucosa.

 

Exige que tu hijo y tú podáis estar juntos desde el primer minuto. No es un capricho, es por vuestro bienestar. Déjate llevar por tus instintos mamíferos, permite que tu bebé te reconozca, te huela y se alimente.

 

Evita que llore desconsolado porque su mamá no está, transmítele la calma de que fuera del útero no está solo, sigue contigo, a tu lado.

 

Esther Martínez, MD, Pediatra, LAc
Licencia de Creative Commons
QiPoint by Esther Martínez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 4.0 Internacional License

Comments are closed.

  • Contacto

    La Dra. Esther Martínez atiende a sus pacientes en:

    PEDIATRAS ASOCIADOS
    Dirección: Av. Santa Cruz, 647, Miraflores. Lima
    Citas: (+51) 4418333
    Email: esther@qipoint.net
    Website: www.qipoint.net

  • Suscríbete a nuestra newsletter

    * campos obligatorios
CLOSE
CLOSE